jueves, 29 de julio de 2010

Redonda


Me atrevo a escribirte de esta manera todo lo que mis labios no se animan a decir, en un poema sin límites de cordura y sin censuras, es simplemente así:

Siempre juntos en la escuela,

Juntos en el tranvía

¿Te acordas cuando te pedía

el compás de tu papá?...

¡No, no , no!. Jamás fui buena para las poesías. Bueno, más bien antes era bastante malo y ahora escribo como si fuera la hija boba de la extraña cruza: Francese-Cohelo.

Quiero plasmar ese recuerdo que tengo adentro, quiero sacarlo, quiero que se vaya. Tres novios ya cagué cuando les dije SU nombre en la cama. Cada vez que ellos se iban me miraba en el espejo y me decía: Mala, mala, mala, mala Yasmín, mala. ¡MALA! Después me empastillaba y dormía una siesta de dos días.

Dicen que los buenos escritores son también buenos lectores. Eso voy a hacer. Voy a agarrar una pila enorme de Cosmopolitan y la voy a devorar con los ojos. Y por si eso no es suficiente bajo al cuartito de Sasha y le pido el libro de Jacobo o el de Iliana.

Dos días y estaba lista para agarrar el papel otra vez. Tenía los ojos irritadísimos y no podía dejar de pensar en todas las clases de erotismo y seducción que había absorbido durante 48 hs. Ahora sí, ahí va:

Redondos,

Dos círculos redondos que dibuje con tu compás

Redondos, consecutivos, perfectos

Igual de redondos que las tetas de las que ahora soy portadora

Llenas de aceite de avión

Pero redondas, redondas, redondas

Cómo el vientre de esa mujer

Con la que te viniste a emparentar

Y yo en el suelo lloré redonda de rabia

Y casi que rodé hacia el altar ese día

Estaba redonda como un globo

De la angustia sólo comía.

Dos años de dar vueltas

Vueltas redondas, circulares,

Me subí a la bici fija y baje los chocolates

Me subí en un avión

Me subí siendo varón

Y me bajé como una nena

Redondos mis ojos miraron

A esta patria que conocía

A mis dos compañeras aceitadas

Redondas, redondas pero no caídas

Así rápido

Como ruedan las ruedas del ferrocarril

Me fui a la pensión

Para esta historia escribir…

Y acabas de escuchar el timbre

Este poema te dejaron

A lo lejos ves a un puto

Corriendo con tacos altos

Estoy dando la vuelta a tu cuadra

Que no me agrada porque es cuadrada

Y me voy a alguna plaza

Con una calesita que gire

Que gire redonda

Circular, redonda

A destapar un frasquito

Con tapa circular, redonda

Lleno de pastillitas redondas, redondas, redondas.

De entre casa


-Hola doctor. Resulta que, le cuento, tengo ‘’un amigo’’ que está bastante boludo últimamente. Se golpea la cabeza contra la pared dos veces por hora aproximadamente y cree que cualquier cosa que ingiera le va a funcionar como medicamento, eso sí, siempre en cantidades desmesuradas.

Yo le explico: siempre, siempre, siempre; desde muuuuuuuuy chiquito le pasó que cuando se enamoraba no podía dejar de imaginar una vida burguesa de almuerzos pedorros a las doce y camisas bien planchadas, lisas, lisas como sotana de cura pedófilo, y ni hablar de ir al cine a ver una de Tom Cruise con muchos tiros y torsos desnudos para maravillarse y mentirse a sí mismo pensando que es la mejor película del universo atribuyéndole toda la calidad a los efectos especiales, siempre ignorando lo intelectual. Lo peor de esto es que ‘’mi amigo’’ no habla con nadie del tema y cada tanto le sucede lo mismo: se enamora del estándar de macho-fiera-rajaculo-pitogrande-transpirado-futbolero que siempre, siempre, siempre y sin ningún tipo de excepción termina siendo un llorón, un nene de mamá, una babosa incansable, una maquina absorbente de toda buena voluntad o sentimiento puro. Él como es de buen corazón se calza el delantal, los ruleros y las pantuflas y se transforma en una geisha de barrio con el escobillón siempre en mano y el cuerpo bien dispuesto (para TODA clase de tareas).

Todas las tardes entre el almuerzo y al merienda, mientras la mole olorosa que tiene como esposo se tira a dormir la sienta en unos sleeps rotos y sucios, él aprovecha: corre el modular, deja espacio suficiente entre la pared y el mueble para poder deslizar su cuerpo, y empieza a dirigir su frente una y otra vez hacia la pared aumentando la intensidad del golpe. Lo hace de esta manera para que Mc Sleepy no vea las abolladuras de la pared y la sangre que se impregna con la pintura rosa y el naranja de los ladrillos que de tanto golpe empieza a asomar.

¡Doctor! ¡Doctor! Míreme. Diga algo. Míreme.-

-Lo único que puedo decirle es que ha hecho bien en contármelo-

-¿Piensa hacer algo al respecto doctor? Míreme, míreme. –

-Sólo voy a sacar mi miembro por uno de los agujeros de mi calzoncillo y usted se va a desprender el vestidito. Ahora cambian los roles y yo vuelvo a ser su marido.-

sábado, 12 de junio de 2010

Quiero ... (deseos superfluos de un típico adolescente)

Quiero,
Quiero acordarme del nombre de ESA película
Quiero enamorarme otra vez
Pero no como siempre
Quiero enamorarme de alguien que no sea un TREMENDO PELOTUDO
O al menos darme cuenta de que lo es antes de enamorarme.
Quiero grabar un EP
Quiero subirlo a la red
Que se comente que canto lindo
Que no pagarían por irme a ver
Que les es agradable escucharme antes de soñar
Quiero comer galletitas con al gente que quiero
Quiero fotos de conejitos
Quiero dormir con mi gato
Quiero hacer muchos dibujos
Quiero ser intelectual, Discutir y Refutar.
Quiero encontrar una radio en el dial que pueda escuchar.
Quiero ver esas películas que me suelen recomendar...
Quiero ver ESA película a la que LE hice acordar.


domingo, 23 de mayo de 2010

फंतासार

viernes, 19 de marzo de 2010

'' Costurera tropezó''


No era la bobina, la aguja era nueva, el hilo de primer calidad, los enchufes estaban bien conectados y yo en la maquina era una experta.

Lo sobre natural era la única posibilidad. Todo eso en lo que jamás creí, toda esa bola de farsas sobre existencias paranormales que conviven con los humanos. Todo eso me acosaba. La paranoia era más fuerte que mis propios ideales. Era, incluso, más fuerte que la idea de dejar plantada en el altar a la dueña del vestido, dejarla en ropa interior sólo cubriéndose con el ramo de flores que la caracteriza.

Inconcebible, no encontré otra palabra para describir la situación.

Hábilmente posé la máquina de coser en el suelo y comencé a desarmarla con la rapidez de un avión y la delicadeza de una madre.

En unos minutos la maquina estaba desarmada casi en su totalidad. Analicé pieza por pieza buscando el pequeño (o en su defecto gran) desperfecto que me impedía continuar con mi trabajo. Al cabo de unos minutos me topé con un hilo enganchado en uno de los engranajes principales. Pensé que podía ser sólo un pequeño tramo de hilo. Pero para mi sorpresa y la de mi orgullosa percepción el hilo al parecer provenía de algún carretel olvidado en algún lugar de la casa.

Comencé a caminar mientras recogía el delgado hilo que me estaba retrasando. La máquina ya podía ser usada pero mi curiosidad era impaciente y a estas alturas ya se había apoderado de mi cuerpo.

La casi imperceptible línea negra daba vueltas a la mesa (tres para ser exactos), pasaba sobre el futón, luego se enredaba en el perchero, subía hasta el ventilador y se dirigía hacia la biblioteca.

Con apuro y desconfianza abrí la puerta. Sin encender la luz continué recogiendo el hilo. Metros y metros de hilo que nunca acababan.

Para cuando quise prender la luz mis brazos se encontraban enredados en hilo, metros y metros; mis pies estaban igual de enredados y cuando intente dar un paso caí al suelo. Por más que intenté zafarme no pude. Cada mínimo movimiento imprimía más presión a los hilos que me rodeaban. Empezaba a sentir el pulso en cada milímetro de mi cuerpo, el calor me atosigaba, más calor, más presión, más calor. Y en un último respiro vi una rata que me masticaba.

jueves, 11 de marzo de 2010

``Franela´´


Volver a los lápices

Volver al papel

Volver a la cama donde te dibuje

Volver a los muebles

Volver a encontrar

La foto que esconden

De la amistad

Volver, que nos vean

Volver y llamar

Volver coloquiando

De búsqueda de andar

Romper de maletas

Romper y marchar

Marcharse del viaje

Marcharse es quedar

``MI´´


Me quiero dormir

Me quiero dormir sin saber que lo hago

Me quiero dormir

Dormir mal

Dormir cansado

Dormir soñando

Y sin soñar

Quiero me envuelva

Todo el cansancio

Dormir de sirena

Dormir de mar

Susurros alados

Salados murmullos

Ronquidos de roca

Roció de sal

Un búho te llama

Te llama de lejos

Te llama

Te suelto

Y solo me quedo

Soy yo el del llamado

Soy quien te alejo

Soy húmedo y casto

Soy tierra

Soy cielo

Mi cielo

Mi infierno